“Programa, programa, programa”. Los que tenemos ya algunos años guardamos viva en la memoria la imagen del veterano militante de I U, Julio Anguita, cuando con gesto firme mostraba, programa en mano, el camino de honestidad con los votantes que significaba para su partido atenerse al programa, y de claridad con los otros grupos al negociar sólo sobre contenidos y no sobre ideas o sobre el reparto de sillones.

En septiembre de 2015, con ocasión de una reunión de los nuevos responsables del Departamento de Educación con los Directores y Titulares de los centros concertados, tuve la ocasión de saludar y charlar a la salida con D. Felipe Faci, Secretario General Técnico del mencionado departamento. En aquella conversación informal, en la que participaba también mi buen amigo José Antonio, le pregunté con franqueza que cómo se les había ocurrido suprimir una hora de religión en 1º de la ESO de las dos, hasta ese momento, reglamentarias. Y cuál no fue mi sorpresa cuando me contestó: “El programa”. En el colmo de mi ingenuidad aún llegué a replicarle que qué programa era ese. A lo que me respondió que el programa del PSOE: la religión fuera de la escuela. Acabáramos. Llevo más de 10 años trabajando con Felipe Faci, ocupando, él, distintos puestos de gobierno, y ahora resulta que no me estaba relacionando con la Administración Educativa en el sentido más noble del término sino con un partido político y con las exigencias de su programa.

Como consecuencia de esta revelación he de reconocer que ahora entiendo perfectamente al gobierno del PSOE cuando hace declaraciones sobre educación. Sencillamente me están contando su programa. Así, por ejemplo, el Sr. Presidente, D. Javier Lambán argumenta que “la escuela concertada solo es subsidiaria y existe en la medida en que desde la pública no se puede escolarizar a todo el mundo” (Heraldo de Aragón, 21 de abril de 2017, pág. 3), o que “a lo que aspira este Gobierno es a que llegue un día en Aragón en el que la totalidad de la población esté escolarizada en la escuela pública y no sea necesario recurrir a ningún tipo de concierto” (Ib.). A mí me parece muy bien que tengan ideas tan progresistas y hasta que traten de llevarlas a la práctica ya que, de momento, gobiernan. No censuraré a nadie por tener bellos ideales. Pero al ciudadano le obligarán en la medida, y solo en la medida, en que se ajusten a la legalidad vigente.

Ya sé que queda muy bien ante la galería la denuncia de los Acuerdos Internacionales con la Santa Sede. Me parece legítimo. Que lo hagan. Solo que, hasta entonces, tendrán que respetar las leyes. ¿O no? En primer lugar la Constitución y la jurisprudencia consecuente del Tribunal Constitucional, que no es tan interpretable como nos quieren hacer creer. En segundo lugar, los Acuerdos con la Santa Sede, que no son menos vinculantes para el Estado español porque sea la Iglesia la que los ha suscrito. No digamos nada de la LOMCE, o ¿es que las leyes orgánicas son menos orgánicas cuando se han promulgado con un gobierno del PP? Y finalmente las sentencias y autos de los tribunales, que hasta el Presidente del Tribunal Superior de Justicia de Aragón, D. Manuel Bellido, ha tenido que salir al paso de las declaraciones de la Sra. Consejera, para defender la separación de poderes y para recordarle que las Administraciones Públicas deben cumplir las resoluciones de jueces y tribunales que “son los garantes de los derechos fundamentales y últimos intérpretes de nuestro ordenamiento jurídico” (Heraldo de Aragón, 19 de abril de 2017, pág. 8).

La Sra. Consejera, Dña. Mayte Pérez, que por no saber, todavía no se ha enterado de que la LOMCE no ha suprimido los consejos escolares (Heraldo de Aragón, 9 de abril de 2017, pág., 3: “Es paradójico escuchar a la derecha apelar a la libertad cuando fue la Lomce la que eliminó los consejos escolares”), justo al día siguiente de cerrarse el plazo de admisión de solicitudes para Infantil y Primaria sí que sabía con exactitud a cuántos kilómetros vivían cada una de las familias que habían solicitado plaza en conocidos centros concertados de Zaragoza, con mucha demanda social, por cierto. ¿Nos quieren también hacer creer que la legislación sobre conciertos penaliza a los centros que por su ubicación necesitan transporte escolar? Imagino que lo llevarían en su programa. O igual no, dado que, a diferencia de otros años, es el primer año que se incluye este criterio en la Orden de Conciertos. La creatividad al poder.

Los ciudadanos y las instituciones sociales agradeceríamos enormemente que el PSOE nos devolviera la Administración. Ya comprendo que, siendo este un deseo tan inane a la vista de tanta contumacia, nos tendremos que resignar y soñar con tiempos mejores. Mientras tanto, sólo espero que no sigan insultando nuestra inteligencia. Programas, los justos. Y mejor si lo que proponen está dentro de la legalidad.

 


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