No hace muchos días me llamaron la atención unas declaraciones de la Sra. Consejera de Educación, Dña. Mayte Pérez, en las que afirmaba que había mirado a los ojos de los responsables de la Concertada para pedirles complicidad ante los recortes que el Gobierno ha decidido en materia de renovación de conciertos. Cuando de lo que estamos hablando es de política educativa, ¿qué sentido tiene que la Consejera te mire a los ojos? ¿Qué significa echar en cara a determinados centros que no hayan sido suficientemente generosos y que, por pedir medidas cautelares, hayan podido perjudicar a otros centros más pequeños? ¿Por qué cuando a ellos no les tiembla el pulso a la hora de tomar graves decisiones administrativas motivadas por evidentes posiciones políticas, con nosotros utilizan el lenguaje de los valores, dígase generosidad, o de las relaciones personales, como mirar a los ojos?
En descargo de la Consejera he de decir que tiene buena vista. Soy el Director del mayor centro educativo de Aragón, Santo Domingo de Silos, directamente afectado por el recorte de 15 unidades concertadas, y no tengo el gusto de conocerla personalmente porque, ni nos han presentado, ni ha venido nunca al Colegio. Igual me vio en la celebración del día de la Educación Aragonesa en el salón del trono del edificio Pignatelli. Que por eso pienso que debe tener buena vista, porque yo me encontraba exáctamente allá por el anfiteatro.
Entiendo que una decisión de tal envergadura hubiera requerido algo más que extrañas declaraciones en los medios y que un motorista impaciente, como en los mejores tiempos del franquismo, trayendo en persona de forma apresurada la Orden en la que se resolvía en contra nuestra el expediente de renovación de conciertos. Nadie se ha puesto en contacto con nosotros para estudiar el problema y las soluciones.
Me duelen las formas y el fondo. Y me duele especialmente porque, en sesenta años de historia de nuestro centro, nunca, nadie, jamás, se había comportado de tal modo. La colaboración institucional ha sido la norma de nuestras relaciones con la Administración. Durante este tiempo hemos promovido juntos un talante de diálogo, hemos desarrollado una actitud constructiva ante los muchos problemas planteados, hemos hecho posible, en fin, un clima de confianza, fundamental para que las necesarias decisiones de cada momento hayan resultado siempre socialmente eficaces. Gracias a esa colaboración, se han reducido en nuestro Colegio 35 unidades concertadas en los últimos 15 años (no 90 como dice el Departamento). Sin despedir a nadie. Poniendo todos de nuestra parte: Dirección del Centro, Departamento de Educación, trabajadores y Comité de Empresa ¿Somos o no somos sensibles al problema de la demografía del que nos habla la Consejera?¿Se nos puede tachar de irresponsables cuando, tanto nosotros, como otros muchos centros concertados, hemos mostrado siempre disposición a arrimar el hombro en cualquier tarea educativa que se nos ha encomendado, por difícil que ésta fuera? O, ¿acaso no hablaba la Administración Educativa de «concertada comprometida» o «concertada social», no recuerdo exactamente, cuando se refería a nuestros centros?
Mala política educativa la que ha terminado tratando de este modo a los que hacemos cada día posible el milagro de la educación. Menos mirar a los ojos y más respeto a las instituciones de inicativa social y a la ciudadanía en general.
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