He de reconocer que leí con interés y curiosidad al artículo publicado en el Heraldo de Aragón de Dña. Flor Miguel Gamarra, presidenta de Fapar (Federación de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos y Alumnas de la Escuela Pública de Aragón). La publicación es de 20 de abril de 2017 y lleva por título «Por la Escuela Pública».
https://fapar.org/web/la-escuela-publica-articulo-heraldo-flor-miguel-gamarra-pta-fapar/
Tal es así, que llegué a copiar en mi cuaderno de trabajo una serie de afirmaciones y argumentos con los que no podría estar más de acuerdo, pues todo lo que dice de la escuela pública en sentido exclusivo se podría afirmar exáctamente igual de la concertada en sentido inclusivo. Y, si no, hagamos la prueba. Ejercicio práctico: cada vez que aparezca la expresión «escuela pública» yo voy a leer «escuela» sin adjetivos y voy a pensar si dichas afirmaciones son aplicables sin ningún tipo de restricción a mi colegio, el Santo Domingo de Silos en el barrio de Las Fuentes:
Compromiso con la libertad y la integración: «La escuela pública supone un compromiso con la libertad, la integración, la calidad y la cercanía. Para defenderla no hacen falta enfrentamientos, basta con conocerla».
Formación de ciudadanos íntegros: «… lograr que la escuela cumpla su principal función: formar ciudadanos íntegros garantizando la igualdad de oportunidades a todos y a todas. Y mi firme convicción de que eso lo cumple la escuela pública«.
Buscando la defensa del bien colectivo e inclusivo: «Porque en nuestras escuelas, pequeñas, grandes, incompletas, rurales, nuevas, con historia…, se trabaja día a día para lograr ese objetivo. Y se hace desde la defensa del bien colectivo, integrador, inclusivo, que potencia las diversas capacidades y respeta las múltiples diferencias».
Formación en valores cívicos: «Desde la necesidad de ser capaces de construir una sociedad más justa, ejerciendo la práctica y la formación en valores cívicos, democráticos, universales, comunes a todos y a todas».
Una escuela integrada en el barrio: «Desde la proximidad, porque creemos en una escuela pública integrada en el barrio, en el pueblo, cercana, preocupada y ocupada por sus vecinos, sus necesidades ilusiones y retos, copartícipe de su realidad y corresponsable de su transformación».
Al servicio de las familias: «Las familias encontarán en la escuela pública respuestas a sus necesidades y, sobre todo, a sus ilusiones y sueños».
Me identifico completamente con este discurso; siempre que, como digo, donde se lee «escuela pública» se sobreentienda «escuela», sin más. Y me alegro de verdad de que así sea porque eso dice mucho y bien, no ya de la escuela pública, sino del sistema educativo español, que ha comprendido perfectamente la trascendencia de su misión y ha sabido integrar la iniciativa social apostando decididamente por la colaboración de las dos redes en el servicio público de la educación: la privada y la pública. Ahí reside la fortaleza de nuestro sistema. Lástima que algunos, tal vez porque creen actuar «desde la libertad que les da no estar sujetos a intereses particulares» y «toman el credo de la ciencia por bandera», parecen no querer enterarse.
Por lo demás, totalmente de acuerdo, Dña. Flor.
Deja un comentario