Es ciertamente sorprendente el poco aprecio que nuestra Iglesia diocesana siente por la pastoral educativa. Como si la de educar fuese una misión eclesial secundaria, opcional, coyuntural y, por eso mismo, prescindible. Más sorprendente, si cabe, cuando estamos convencidos, y así lo decimos expresamente en nuestros planes pastorales, de que queremos ser una Iglesia de puertas abiertas.
Lo cierto es que, a la hora de la verdad, solo pensamos en clave parroquial y sistemáticamente pasamos por alto las posibilidades de encuentro con las personas que nos brindan esas otras instituciones de Iglesia que, por desarrollar su actividad en ámbitos civiles, no religiosos, son más adecuadas que las parroquias para una estrategia de Iglesia en salida. Lo entendió muy bien D. Elías Yanes, cuando en el Plan pastoral del año 2000 recordaba que la Iglesia está hoy en la escuela en situación misionera. Lo entiende mejor que nadie el PSOE, que ha actuado siempre en educación tratando de contrarestar el influjo tanto de la escuela católica como de la enseñanza de la religión.
No es mi intención hoy exponer aquí las evidencias de este déficit eclesial, sino más bien poner de manifiesto el mérito de nuestro amigo José Luis, que nos acaba de dejar. Un sacerdote diocesano que ha sabido hacer de la pastoral educativa la razón de ser de su vocación cristiana y de su ministerio.
La reseña que aparece en la web de la Diócesis nada dice tan apenas de su importante trayectoria en el Colegio Santo Domingo de Silos. Tan solo, que fue profesor. Por eso, me permito en este medio completar su semblanza, para que no dé la impresión a quien no lo conoció de que estamos hablando de un simple vicario parroquial.
Licenciado en Estudios Eclesiásticos por la Universidad Pontificia de Salamanca y Licenciado en Historia del Arte por la de Zaragoza, fue profesor de Religión, de Filosofía y de Historia del Arte, y jefe del Departamento de Religión desde el 1 de septiembre de 1996 hasta la actualidad.
Coordinador General de Pastoral y miembro del Equipo Directivo desde el 22 de marzo de 2015. Formó parte del Consejo de la Fundación Obra Diocesana Santo Domingo de Silos desde el 10 de mayo de 2004 hasta el 7 de octubre de 2014.
En los últimos 20 años, José Luis ha desarrollado su vocación sacerdotal siendo educador, en contacto con los niños, con los jóvenes, con las familias, con los profesores… Para José Luis su verdadera parroquia ha sido el Colegio y su ministerio el de la pastoral educativa. Cuánto nos gustaría a sus amigos y compañeros ser portadores de este legado espiritual y sembrar, especialmente entre los sacerdotes, el amor por la educación de las nuevas generaciones. Promover, en definitiva, en nuestra Iglesia una opción decidida por la pastoral educativa.
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