Magnífico encuentro del que disfrutamos el pasado sábado con ocasión de la presentación oficial de la programación anual del Plan Diocesano de Pastoral.

No es fácil acertar con el contenido y la metodología para una reunión de estas características, en la que, por un lado hay que transmitir un contenido eleborado y bien cuidado y, por, otro, hacerlo sin que las casi 600 personas que acudieron a la cita tuvieran en ningún momento sensación de aburrimiento. A ello contribuyó la esmerada organización de todos y cada uno de los detalles, la profesionalidad y buen hacer de nuestro amigo Juanjo Hernández, el gozo de compartir los hermanos, el tono bello y profundo del grupo Voces y Guitarras, la frescura de los entrevistados, la concisión del Obispo, la colaboración de los profesores del Colegio y de otras muchas personas …

Mi más sincera felicitación para los organizadores, que se superan año tras año.

Para mi gusto, un solo pero. Algunos echamos de menos, y no me refiero solo al encuentro del sábado, que también, un mayor protagonismo de la vida religiosa en la misión evangelizadora de nuestra iglesia diocesana. En el elenco de entrevistados hubo laicos (¡hasta de AC!), hubo jóvenes, hubo sacerdotes jóvenes, pero no hubo religiosos. No es que no los nombremos, sino más bien que no los tenemos presentes en los programas de acción si no es en cuanto que, además de religiosos, regentan alguna parroquia. Pero, ¿y las religiosas que no tienen tareas parroquiales? Es como si de repente la vida religiosa se hubiera convertido en elemento prescindible de la Iglesia. Paradójicamente en un momento en el que los planes pastorales hablan de una Iglesia en salida.

Mi sensación se agudizó todavía más cuando dos días después, el lunes 1 de octubre, se nos convocó a los directores y responsables de pastoral de los colegios católicos de Zaragoza para la presentación del nuevo Directorio Diocesano de Catequesis en cuanto que en el mismo se establecen los fundamentos doctrinales y las directrices pastorales para la organización de la catequesis de la iniciación cristiana en nuestra diócesis. Y dado que la mayoría de estos colegios tienen una titularidad religiosa y que en muchos de ellos se ofrece a los alumnos la preparación y celebración de los sacramentos de la eucaristía y la confirmación, no deja de doler, aunque no de sorprender, por un lado la escasa asistencia a la convocatoria y, por otro, la sensación de desconocimiento mutuo, de distancia y de una vaga desafección.

Pero como quiera que esta carencia detectada se puede considerar como un síntoma de un problema que va mucho más allá de su manifestación concreta, no por eso dejo de reconocer, y me alegro, de que el del sábado pasado fuera un magnífico encuentro.

 


Descubre más desde educación, ciudadanía e iglesia

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Avatar de synodos.blog

Published by

Categories:

Deja un comentario