Dice César Bona que «el papeleo nos quita muchísimo tiempo que podríamos emplear en cosas más útiles». Entrevista publicada en la edición digital el Heraldo de Aragón en una noticia actualizada el 20 de noviembre de 2018.
Totalmente de acuerdo, porque la vida social en general, y por eso mismo también la educación, se nos ha burocratizado en exceso. En la escuela todos echamos de menos tener más tiempo de calidad con nuestros alumnos.
En ocasiones, sin embargo, este mantra puede ser la justificación perfecta de los que no admiten ningún tipo de control en su trabajo y prefieren ir por libre porque, por mucho cooperativo que pongan en práctica con sus alumnos, lo del trabajo en equipo y en un marco necesariamente institucional no va con ellos. Es la coartada de los francotiradores.
Pero no nos engañemos, el exponencial incremento de la burocracia en nuestros centros en los últimos años tiene mucho que ver con la desmedida voracidad de la Administración por controlar hasta el más mínimo detalle de la organización escolar: currículos, horarios, percepciones por servicios, estadísticas, informes, datos económicos, responsables …, podríamos seguir hasta el infinito. Esto es lo que realmente complica la vida de los docentes y de todos los que trabajamos en educación.
Es verdad que la Adminsitración tiene un papel y una responsabilidad de primer orden sobre el funcionamiento del sistema, pero no es de recibo el exceso de centralización sobre asuntos de carácter escolar, tales como, por ejemplo, la determinación de los alumnos con necesidades educativas especiales o el protocolo con alumnos que sufren acoso escolar, por poner solo algún ejemplo ¿Se duda acaso de la profesionalidad y responsabilidad propia de los centros?
Ya entiendo que socialmente a las administraciones se les exija una respuesta eficaz, políticamente verificable, ante determinados temas y que éstas, en su máxima de no defraudar al electorado, se apresuren a ponerse al frente de las operaciones, relegando a un papel secundario a los verdaderos protagonistas de la educación. Pero, ¿es que nadie conoce lo que significa el principio de subsidariedad?
El nivel de intervención de nuestros centros es insoportable. Lo que genera una burocracia creciente que consume el tiempo y la paciencia de docentes y personal de administración de nuestros centros. Podemos afirmar sin miedo a equivocarnos que trabajamos para ellos, cada día más y, por supuesto, con los mismos recursos.
Claro que el papeleo nos quita muchísimo tiempo, D. César Bona, pero busque las causas en ese mismo Departamento de Educación para el que trabaja y en su insaciable voluntad de control.
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