A diferencia de lo que sucede en ciertos ambientes de la escuela pública, en la privada concertada reconocemos el insustituible papel que la escuela de titularidad estatal juega en la educación española y valoramos mucho el trabajo y saber hacer de los profesionales que trabajan en ella con una enorme vocación docente y de servicio. Su inequívoca orientación a la integración social, su proyección y compromiso en el mundo rural y su irrenunciable objetivo educativo de formar ciudadanos que den respuesta a los desafíos de los tiempos nuevos me parecen indiscutibles y dignos de todo elogio. Y lo dice alguien que debe su educación primera a un Colegio Nacional, que es como se llamaban antes; y, además, de pueblo: el Colegio Fernando el Católico, al que sigo con interés en las redes sociales.
Por eso supuso para mi una satisfacción asistir ayer tarde a la celebración del 50 Aniversario del Colegio Marcos Frechín en el barrio de las Fuentes, invitado amablemente por Belén Erlés, su directora. Por eso, y porque es el colegio en el que estudiaron y crecieron mis sobrinos y donde se comprometieron y trabajaron como padres mi hermana y mi cuñado. Felices de compartir con el centro este momento, acompañado como estuve por José Carlos, el director de nuestra Formación Profesional.
La única cosa negativa es que no hubiera ninguna representación del Departamento de Educación, deconozco por qué razones, hasta el punto que los sitios reservados permanecieron vacíos durante todo el tiempo que duró el acto. No entiendo una defensa gubernamental a ultranza de la escuela pública que luego no se concreta en un compartir la vida con aquellos que realmente son los protagonistas de la educación. Un cierto sentimiento de desamparo.
Pero, al mismo tiempo, dos gratos descubrimentos. El primero, la figura del maestro Marcos Frechín Barbanoj, nacido en Angüés a finales del XIX, fallecido a los 74 años el 14 de mayo de 1968. Una gran figura de la educación aragonesa, trabajador incansable que vivió por y para la enseñanza, hombre profundamente religioso. Sin duda un ejemplo para todos.
Segundo descubrimiento, que tal como nos contó la directora, la noticia de la puesta en marcha del Colegio está recogida en la publicación nº 216 de 15/02/1970 de la Parroquia de Cristo Rey. Un texto que no me resisto a reproducir en estas líneas por su valor histórico y por su significado comunitario y hasta eclesial:
“Desde el pasado día 10 de noviembre (10/11/1969) comenzó a funcionar el nuevo Colegio Nacional “Marcos Frechín”, dotado de ocho grados de niños, otros tantos de niñas y cuatro para los párvulos. Dispone de amplio patio de recreo, cercado todo él con verja de hierro y en un ángulo la casa del conserje. Cerca de seiscientos niños en edad escolar cursan sus estudios primarios y cuentan con material pedagógico moderno y profesorado joven que realiza una activa labor educativa, que está dando ya óptimos frutos.
Actualmente se está organizando y equipando con material audiovisual, biblioteca y televisión escolar y montaje de comedor escolar, que funcionará cuando esté dotado de los medios que le hacen falta. Una calefacción con caldera de gas-oil lleva el calor a todas las clases de los niños y dependencias escolares.
España, que está viviendo momentos decisivos en su desarrollo educativo este Año Internacional de la Educación cuenta en la calle del Dr. Iranzo con un nuevo Colegio Nacional, fiel reflejo de esta renovación escolar. Las familias y la escuela pueden y deben actuar en estrecha colaboración para que las enseñanzas que reciben los niños sean provechosas.”
Nuestra más cordial felicitación al Colegio Marcos Frechín por la celebración del 50 Aniversario de su puesta en marcha y, como no puede ser de otra manera, nuestro reconocimiento a la escuela pública.
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