Acabo de leer con gusto y aprovechamiento la reciente publicación de la profesora Estela Aldave, que lleva por título «La muerte de Jesús en el evangelio de Juan. Historia y memoria». Editorial PPC, en la colección «Las palabras y los días». Una lectura muy recomendable teniendo en cuenta el momento del calendario litúrgico en que nos encontramos, aunque la obra trasciende con mucho la circunstancia temporal y se desenvuelve en la tarea permanente de la exégesis y de la teología bíblica, ofreciendo una reflexión rigurosa en lo científico, pedagógica, en cuanto que el lector descubre por sí mismo qué significa el axioma de que no contamos con un evangelio sino con cuatro, y actualizada, porque recoge las últimas aportaciones de los especialistas en la materia, al mismo tiempo que ofrece una elaboración de síntesis personal y de propuesta teológica de lo más sugerente.

Personalmente, me atrae de la publicación la facilidad con la que uno se identifica con la figura y el misterio de Jesús desde la particular mirada del evangelista Juan y de su comunidad. También el recurso sistemático de la autora a las expresiones del original griego, al esclarecimiento de determinados textos a la luz de las formas religiosas, legales, sociales y políticas de la época y el lugar en los que Jesús vivió, que hacen mucho más comprensibles los hechos narrados, y a la constante visión sinóptica tanto con el resto de los evangelios como, en general, con toda la Escritura. Entretejiendo, de este modo, el carácter indispensable en exégesis del «método histórico-crítico» con la más actualizada propuesta de la «exégesis canónica», tal como propone Joseph Ratzinger en el prólogo de su emblemático Jesús de Nazaret (2007). Es más, por momentos he tenido la misma sensación de fuerza narrativa y profundidad, que cuando de vez en cuando releo con renovada fascinación la referida obra.

Finalmente, me gusta mucho el carácter de tesis que tienen cada uno de sus cinco capítulos. En los mismos se sintetiza lo específico del evangelio de Juan sobre la muerte de Jesús: El recuerdo joánico de la muerte de Jesús; El atrevimiento del cuarto evangelio: la glorificación de un crucificado; La paradójica realeza de Jesús; La comunidad de discípulos nace al pie de la cruz; y La crucifixión como revelación del rostro de Dios: el amor y la entrega.

La publicación de este libro constituye un hecho realmente destacable en el panorama bíblico y teológico en Aragón y es, por lo inédito, un motivo de satisfacción para todos. Mi más cordial enhorabuena, Estela. Tiene mucho mérito lo tuyo.

Pero, tal vez, uno desearía que la obra tuviese una presentación acorde con la excepcionalidad de la aportación. Por eso, he titulado este post en forma de pregunta: ¿Para cuando una presentación diocesana? Y no me refiero necesariamente a una presentación episcopal, aunque tampoco estaría fuera de lugar, sino a distintas instituciones y delegaciones diocesanas. Pienso, en primer lugar, en el CRETA (Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón), institución a cuyo claustro pertenece la autora. Por su carácter académico-universitario, se trata del primer ámbito de reflexión y de recepción de la teología en general, pero en especial, del trabajo de investigación y publicación de sus docentes. Pero pienso también en la necesaria formación del clero de Zaragoza que, por lo general, hace gala de una displicente alergia a todo lo que suene a teología (que digo yo que qué pastoral es esa que no necesita de la constante reflexión y actualización del impulso que aporta la palabra de Dios en todo lo que se hace en la Iglesia). Y, por extensión, en la formación de los laicos, de los profesores de la Escuela Católica, tan ayunos como están de cualquier conocimiento bíblico teológico, de los catequistas y de tantos otros que ejercen ministerios y servicios en el seno de la comunidad cristiana y en el testimonio apostólico de su presencia en el mundo. Y, por terminar, pienso también en el mundo de las cofradías: ¿tendrá la obra alguna relación con el tema de la Semana Santa y con el extensísimo número de cofrades que andan estos días tan ocupados en ensayos, concursos, exaltaciones (del tambor y el bombo), exhibiciones y demás quehaceres?

Pues eso, lo dicho ¿para cuándo una presentación diocesana?


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