educación, ciudadanía e iglesia

Una mirada crítica y esperanzada sobre la educación y la Iglesia, desde el ejercicio de una ciudadanía responsable

  • Dress code

    Dress code

    Mañana se casa mi sobrina María. Una verdadera alegría para toda la familia. Y, junto con las muestras de cariño y la importancia del momento y del compromiso de su amor, los preparativos.

    Al preparar estos días lo que nos vamos a poner, me vino al pensamiento aquel pobre invitado que aparece en una parábola de las que Jesús contaba que se presentó en el banquete sin el vestido de boda y terminó expulsado y recriminado por ello. No deja de causar extrañeza la importancia que se le da a este pequeño detalle y siempre me he preguntado qué significa la imagen del invitado que no iba vestido para la ocasión.

    Leyendo distintos comentarios, he encontrado varias respuestas. Algunos, por ejemplo, lo relacionan con la necesidad de conversión personal. Un cambio de vida que responda a las promesas divinas, tal como los profetas reclamaban históricamente al pueblo de Israel y como parece evocar la misma alegoría al mencionar la muerte de los sirvientes del rey a manos de los invitados al banquete. Sin embargo, esta voluntad de cambio que parece exigirse a los invitados no puede reducirse a los aspectos éticos y, en todo caso, no he de entenderse como la condición para ser admitidos. De hecho, el mismo texto habla de que los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, “buenos y malos”. La idea de conversión se nos antoja insuficiente para comprender la imagen del vestido de fiesta y más si la interpretamos sólo desde un punto de vista moral. 

    Por eso, tal vez sea más oportuno pensar en la imagen del vestido evocando la idea neo testamentaria de dejarse revestir de una vida nueva, en línea con la propuesta del papa Francisco sobre el llamado a la santidad en el mundo actual en su exhortación apostólica Gaudete et exultate de 19 de marzo de 2018 (GE). Frente a una comprensión de la santidad como esfuerzo en el camino de una perfección conquistada, el mensaje de la exhortación pone el acento en la identificación con Cristo y la contemplación de su misterio en nuestra propia vida. Así dice Francisco que, en el fondo, la santidad es vivir en unión con Cristo los misterios de su vida. Consiste en asociarse a la muerte y resurrección del Señor de una manera única y personal, en morir y resucitar constantemente con él (GE, 20). Participar pues del misterio de Cristo en nuestra propia vida. En ese sentido, decía también el papa Benedicto XVI que no se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva (Encíclica Deus caritas est, enero 2006).

    El neo pelagianismo actual, del que habla la exhortación de Francisco como uno de los grandes peligros para nuestra relación con Dios, no deja de ser una nueva forma de ensimismamiento en el que no tiene cabida el encuentro con Él y con su gracia. Y se manifiesta sutilmente: la obsesión por la ley, la fascinación por mostrar conquistas sociales y políticas, la ostentación en el cuidado de la liturgia, de la doctrina y del prestigio de la Iglesia, la vanagloria ligada a la gestión de asuntos prácticos, el embeleso por las dinámicas de auto ayuda y de realización auto referencial, no serían sino expresión de la justificación por las propias fuerzas, el de la adoración de la voluntad humana y de la propia capacidad, que se traduce en una autocomplacencia egocéntrica y elitista privada del verdadero amor (GE, 57). 

    Parece que lo del traje, tiene más tela de lo que parece. Lo tendré presente mañana en medio de la fiesta.

  • Amó con corazón de hombre

    El 24 de octubre de 2024, no hace ni un año, el papa Francisco nos sorprendía con la promulgación de la carta encíclica «Dilexit nos», sobre el amor humano y divino del Corazón de Jesucristo. Y nos sorprendió tanto que, entregados como estamos a la celebración del Jubileo, tan apenas esta bella y profunda reflexión ha tenido eco alguno en la vida de nuestras comunidades.

    Sin embargo, la clausura del jubileo del Corazón de Jesús el pasado mes de junio, ha sido la ocasión propicia para que, junto con las celebraciones litúrgicas, la Delegación del Apostolado de la Oración de Zaragoza haya organizado tres reflexiones a propósito de la novedad de esta encíclica. En parte para darla a conocer y en parte también para abrir una reflexión más amplia que nos ayude como Iglesia a acoger el desafío que el papa nos plantea.

    Bajo el título genérico de «Amó con corazón de hombre», estos son los títulos de las mini conferencias:

    • Gestos y palabras de amor en los evangelios , Estela Aldave.
    • Desarrollo de la liturgia y el culto al sagrado corazón de Jesús en la historia, Fernando Lasala Claver SJ.
    • Espiritualidad del corazón de Cristo hoy. Emilio Aznar.

    Una vez hecha la divulgación de las dos primeras en redes, presento hoy la mía en este blog y recojo también las anteriores para que queden a disposición de los interesados.

  • Desde mi casa

    Desde mi casa

    Hace 60 años, nací en el barrio de Las Fuentes; entre un colegio y una parroquia estaba mi casa. La parroquia San José Artesano y el colegio, el del cura, el de Matute…, así era como se le conocía a Santo Domingo de Silos, ahora acortado “EL SILOS”.

    El colegio se hizo cerca de dos grupos de casas, o dos barriadas, “la de tranviarios” y “los pisos de sindicatos”, Vizconde Escoriaza y Grupo Sindical José Antonio Girón. Santo Domingo de Silos empezó siendo una obra social en la que las jóvenes aprendían corte y confección, a bordar a
    máquina y a mano…, para luego convertirse en un centro educativo. No era tan grande como ahora y estaba regentado por un grupo de monjas de la orden “Avemarianas”, ellas vivían allí y Matute, y la familia de Matute…
    Poco a poco el colegio se fue haciendo grande, empezaron a ir los niños, y fue creciendo. Desde la ventana de mi casa, y siendo pequeña, vi como subían una planta más del colegio (encima de lo que hoy es la entrada de infantil), que entonces era la entrada del cine. Cuando estaban haciendo esa planta, subía Matute se remangaba el hábito y andaba entre las obras
    echándoles la bronca a los albañiles, y se le oía y cómo se le oía…. ¡que genio tenía!!!!

    Colegio que era el centro de reunión de los que vivíamos en el barrio, fuésemos o no fuésemos a ese cole…, el patio siempre abierto, el bar funcionando, el pabellón (el frontón) siempre con gente jugando a cesta y punto…, los niños correteando y jugando a futbol, escondite, canicas, y
    lo que tuviéramos en ese momento. Y el cine, nuestro cine, que había más de una sesión y hasta matinal, y ponían los carteles de las películas que echaban en el chaflán de Calle Amistad y Monasterio de Sigena… Y antes de la película subía Matute al escenario a darnos la “charla” y luego le aplaudíamos….. Entre el Silos, el bar Perdiguer y el bar Javier se movían los vecinos de Las Fuentes de esa zona, que grandes y buenos recuerdos… La EGB no la hice en el Silos porque había que pagar y mi padre estaba enfermo y económicamente mi familia no podía; fui al Julián Sanz Ibáñez (Colegio Nacional eran entonces los ahora llamados públicos). Cuando fui
    mayor hice el BUP en el Silos, mis amigos y mi marido, casi todos han ido al Silos, me casé y viví cerca del Silos, en la casa dónde había vivido siendo pequeña. Nos trasladamos cerquita y hemos seguido vinculadas al colegio, primero lo elegimos como colegio de nuestros hijos, luego como voluntarios en diferentes grupos del colegio, y como trabajadores del mismo.

    Ahora yo ya no estoy como trabajadora, pero si mi marido, y es “nuestro cole” “nuestra casa” y “nuestros sueños”, todo lo que pasa, nos alegra o nos preocupa, porque forma parte de nuestra vida.

    Isabel Mena Alguacil

  • Desde mi ventana

    Desde mi ventana

    He tenido el privilegio durante 17 años de asomarme a la ventana de mi despacho de dirección en el Colegio O. D. Santo Domingo de Silos en Zaragoza y, desde ahí, sentir el pulso de la vida que se abre paso en en el trabajo por la educación de las nuevas generaciones. La celebración del 65 aniversario y la inauguración de la Expo-Silos 65 en el Centro Joaquín Roncal de Zaragoza, me ofrecen la posibilidad de contar ahora de forma sintética algo de lo que en estos años ha pasado en este lugar tan especial del barrio de Las Fuentes.

    El período comprendido entre los años dos mil seis y dos mil veintitrés se caracteriza por la promulgación de 3 Leyes Orgánicas de Educación: la LOE el 3 de mayo de 2006, la LOMCE el 9 de diciembre de 2013 y la LOMLOE el 29 de diciembre de 2020. Una ley cada 7 años. Esta circunstancia, independientemente de la incomodidad y el desconcierto docente que supone, ha representado, sin embargo, una oportunidad para la renovación didáctica y pedagógica y para avanzar en una educación más competencial. A su vez, ha permitido orientar el currículo educativo en la reiterada elaboración de las programaciones didácticas según según los documentos institucionales: el Carácter Propio (2005), el Proyecto Educativo (2005) y el Proyecto Pastoral de Centro (2006. 2013).

    Tres han sido también los hitos que, en forma de amenaza, han supuesto un gran desafío para el Colegio. El primero, la crisis económica y social en el año 2008; el segundo, la traumática renovación de conciertos educativos en el año 2017; y el tercero, la pandemia del covid en el año 2020. Y sin embargo, estos tres momentos han significado otras tantas oportunidades. La crisis del 2008 redujo enormemente el número de familias extranjeras en el barrio y en el Colegio, pero contribuyó a realizar una adaptación de espacios y recursos (En el curso 2006-07, todavía el centro mantenía 9 líneas concertadas en la etapa de la ESO). La pérdida progresiva de una línea (de 5 a 4) a partir de 2017 fue el revulsivo para pensar en la sostenibilidad económica y pedagógica del centro en torno a tres líneas estratégicas: la renovación pedagógica, la profundización en el carácter propio del centro y la línea de márketing-comunicación-renovación de instalaciones. Finalmente, la experiencia de la pandemia hizo surgir en todos la conciencia de la trascendencia de la educación, de la importancia de la salud emocional y de los cuidados, y de lo que los medios digitales pueden aportar en los procesos de enseñanza-aprendizaje.

    Así mismo, se pueden dividir estos 17 años en tres periodos. 

    El primer periodo (2006-2012) 

    En este periodo, destaca sobre manera la celebración del 50 aniversario del Colegio en el curso 2009-10, con un amplio programa de actividades organizadas por una comisión presidida por D. Manuel Roncal. Este evento supuso un punto de inflexión en el reconocimiento público del Colegio y de la figura de D. Julián Matute. De alguna manera también la de D. Manuel Almor, a quien previamente se le había hecho un gran homenaje el 18 de noviembre de 2006, tras 26 años como Director. Un reconocimiento que se hizo realidad oficial con la concesión al Colegio de la medalla extraordinaria de la educación aragonesa en 2010 a iniciativa de la administración educativa y un aniversario que coincidió con la inauguración de la remodelación del área deportiva. 

    Son años en los que el Equipo Directivo traza un plan estratégico a 8 años vista (2007-15) en el que todo se somete a revisión de forma ordenada, dando sus primeros frutos con la aprobación y puesta en marcha de procedimientos que años más tarde la legislación educativa haría obligatorios, como, por ejemplo, el procedimiento y los planes de tutoría o los de convivencia. Junto a los mismos, se fueron elaborando los de selección, acogida y seguimiento del personal, los planes anuales de formación, la introducción de la competencia espiritual y los comienzos de la formación afectivo-sexual por parte de la Delegación de Familia y Vida. En esos años, se pone en marcha la colaboración económica familiar o aportación voluntaria (2008), se aprueba la implantación de la jornada continua en el primer ciclo de la ESO y se reelabora el Reglamento de Régimen Interior (2011). En 2007, Dña. Marisa Fernández releva a D. Manuel Roncal en la dirección de Primaria y en 2010, Dña. Cristina Amelló sustituye en la de ESO-Bachillerato a D. José María Mateo. Prácticamente a lo largo de esos seis años el número de alumnos ronda los 2.500, siendo 105 las unidades concertadas y unas 125 las solicitudes de admisión en 1º de Ed. Infantil. El periodo se cierra con la implantación del programa PIPE, el acceso de los alumnos de la concertada a las becas de comedor y material escolar, después de años en los que solo se otorgaban a los alumnos de la pública. 

    Durante este primer periodo se desarrollan tres grandes proyectos que finalmente no verían la luz por razones diversas, pero dan cuenta del dinamismo de la institución pensando en el futuro: el proyecto de la escuela de infantil de primer ciclo “Santa María, madre de Dios”, el proyecto urbanístico sobre terrenos del Colegio con la consiguiente propuesta de modificación aislada del Plan general de Urbanismo y la construcción de un colegio de tres vías en Valdespartera.

    El segundo periodo (2012-2017)

    Es un momento en el que se incrementan notablemente los programas educativos oficiales a los que se puede acoger el Colegio. Así, por ejemplo, el programa de bilingüismo PIBLEA y el de refuerzo escolar PROA. El curso 2012-13 es también el del nacimiento de la plataforma ALEXIA y el del convenio con Cáritas Las Fuentes para la ayuda coordinada a alumnos de familias con necesidades económicas. Al mismo tiempo, con la ayuda de las editoriales y de la aportación voluntaria se va generalizando la instalación de aulas digitales con pantallas interactivas. En 2014, D. Juan Carlos Burillo sustituye a D. Luis Gimeno como Administrador. En el curso 2014-15 se crea el puesto de responsable de comunicación y se comienza a trabajar en los años posteriores en la definición de la marca, el diseño en dos tiempos del logo y la renovación de la página web. El acuerdo de empresa sobre jubilación parcial es reflejo de una política de empleo a lo largo del tiempo que ha contado siempre con la buena disposición del personal y la colaboración de los sindicatos. 

    En 2015 D. José Ángel Díaz sustituye a Dña. Cristina Amelló en la dirección de ESO-Bachillerato. Mientras, el número de alumnos se mantiene en estos años en los 2.400, las unidades concertadas en torno a 102, las solicitudes en 1º de Infantil oscilan entre las 126 y las 100 y un 40% de los alumnos colaboran con la aportación voluntaria. El periodo se cierra con la participación del Colegio  como miembro de pleno derecho en el proyecto de creación de la Unidad pastoral de las Fuentes.

    El tercer periodo (2017-23)

    La renovación de los conciertos a partir de 2017 y la pérdida de una línea más comenzando por 1º de Infantil motiva una nueva planificación estratégica a más corto plazo, reactivando algunas líneas de renovación y abriendo otras nuevas. A pesar de que en el curso 2017-18 se da por concluido el convenio con las Avemarianas después de 58 años, se van abriendo otras oportunidades, tales como el convenio con el Centro escolar Arco Iris, el inicio del Programa de implementación para la innovación pedagógica, el Programa de Aprendizaje y Servicio, el convenio con la Fundación El Tranvía para refuerzo escolar o el Programa EcoSilos. En este curso D. José Carlos Berna sustituye a D. José Manuel Briz como director de Formación Profesional y D. Samuel Pérez a D. José Luis Aldea (fallecido el 20 de octubre de 2017), como Coordinador General de Pastoral. En el 2018-19, además de la constitución de las secciones deportivas del Colegio de fútbol y baloncesto, tiene lugar el nacimiento de la nueva Formación Profesional, de la mano de Dña. Amaya Gil, con la propuesta de dos ciclos de grado medio y dos de grado superior. El 2019-20 es el curso de la constitución del Consejo de Titularidad, de la aprobación y convenio con Enjoy Wellness para la construcción de un gran centro deportivo, de la integración de los claustros de Infantil y Primaria bajo la dirección de Dña. Elena Alda, en sustitución de Dña. Ana Isabel Velázquez y Dña. Marisa Fernández. Es, claro está, el curso del Covid y de la gran reacción de todos para estar cerca de las familias durante el confinamiento e inventar de la noche a la mañana un inédito sistema de enseñanza. El año 2020 viene marcado en consecuencia por la disminución una reducción del presupuesto anual de 500.000,00 € por la falta de prestación de servicios y actividades complementarias y extraescolares, así como el incremento del gasto en medidas frente a la pandemia. Así mismo, la situación vivida pone en marcha una nueva reflexión institucional que se hace extensiva a todo el centro bajo el título “Educar en tiempos de Covid” y que, con el apoyo del programa oficial “Educa en digital”, se plantea como primer objetivo la transformación digital del sistema educativo y paliar la brecha digital en nuestra sociedad. Es de destacar en este momento el gran esfuerzo formativo del profesorado y la profesionalidad con la que todo el equipo de administración y servicios se incorporó de forma anticipada a sus puestos presenciales para facilitar de este modo el funcionamiento del centro y la atención a los alumnos y familias.

    El 28 de febrero de 2022 tiene lugar la votación de las familias para el establecimiento finalmente de la jornada continua en Infantil y Primaria. Los cursos 2021-22 y 2022-23, además de la puesta en marcha de nuevas iniciativas en lo pedagógico como la remodelación de los Equipos, Seminarios y Grupos de trabajo, la aprobación del PROA +, la consolidación de los cursos y la oferta de la nueva Formación Profesional bajo la dirección de Dña. Ana Cristina Gonzalvo, tiene lugar la modificación de los Estatutos de la Fundación Canónica Obra Diocesana Santo Domingo de Silos (el 28 de marzo de 2023) y el consiguiente nombramiento de Dña. Amaya Gil como Presidenta de la Fundación en sustitución del obispo D. Carlos Escribano, y del nombramiento de un nuevo Consejo Directivo de la Fundación que renueva el anterior y deroga el provisional Consejo de Titularidad. La nueva Presidenta hace ya su primer nombramiento de Director Titular el 4 de septiembre de 2023 en la persona de D. Fernando Urdiola que sustituye a D. Emilio Aznar. Fecha también en la que D. José Manuel Murgoitio cesa como Secretario General.

    Para terminar, tres serían en resumen las grandes líneas que pueden caracterizar todos estos años: el proceso de reconversión de las dimensiones del Colegio y de la renovación del personal; el constante empeño por desarrollar la acción educativa a la luz del Carácter Propio, el Proyecto Educativo y el Proyecto Pastoral de Centro; y, junto con la renovación de las instalaciones, la puesta en marcha de iniciativas productivas que van a hacer posible la viabilidad del Centro en los próximos años.

    Emilio Aznar Delcazo. Director General de la Obra Diocesana y Director Titular del Colegio (2006-2023)

  • Educación para la paz

    Educación para la paz

    El pasado día 27 de noviembre, dentro del ciclo de conferencias programado por el Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (CRETA) https://www.cretateologia.es/ con motivo del Jubileo convocado por el papa en 2025, tuvo lugar la de Jesús María Alemany con el título Jubileo, paz y reconciliación.

    Es de sobra conocida en Zaragoza la trayectoria de este jesuita, profesor de teología, que ha dedicado la mayor parte de su trayectoria científica a reflexionar sobre la paz y a promover una cultura de la paz. Bajo su impulso se creó en nuestra ciudad en 1984 la Fundación Seminario de Investigación para la Paz (SIP) https://seipaz.org/

    Ninguna duda sobre la centralidad del tema de la paz para una humanidad polarizada, enemistada y cargada de conflictos bélicos. De ahí la insistencia incansable del papa Francisco que, en la bula de convocatoria del Jubileo y como parte esencial de lo que este tipo de eventos significan, renueve el llamamiento para que «con el dinero que se usa en armas y otros gastos militares, constituyamos un Fondo mundial para acabar de una vez con el hambre y para el desarrollo de los países más pobres, de tal modo que sus habitantes no acudan a soluciones violentas o engañosas no necesiten abandonar sus países para buscar una vida más digna» (Bula Spes non confundit nº 16; Carta Encíclica Fratelli tutti, nº 262).

    La conferencia brillante, al mismo tiempo que reflexiva, como una sugerente propuesta para hacer posible una nueva cultura. No es éste el lugar para reproducir su contenido. Pero sí que me sorprendió, porque lo desconocía, que en Aragón hemos aprobado recientemente (9 de marzo de 2023) una ley que lleva por título de Cultura de paz en Aragón (https://www.boa.aragon.es/cgi-bin/EBOA/BRSCGI?CMD=VEROBJ&MLKOB=1267776620303).

    La pregunta es obvia ¿Esta ley está integrada en el currículo escolar aragonés?

    Para terminar, también desconocía que los Obispos de Aragón habían escrito una carta colectiva, con motivo de la promulgación de la misma, con fecha 7 de mayo de 2023, y que se puede encontrar en el Boletín oficial de la diócesis de Zaragoza de abril-junio en las páginas 82-84. Importante referencia para los colegios católicos en Aragón.

  • Por fin, una presentación diocesana

    El pasado mes de marzo publiqué en este mismo blog un post con el título «¿Para cuándo una presentación diocesana?» https://wordpress.com/post/educacioniglesiayciudadania.com/1313. Unas pocas semanas después he tenido noticia de la presentación del libro del sacerdote de Zaragoza Pablo Vadillo que lleva por título «¿Una catequesis imposible? Autismo y catequesis en diálogo».

    El trabajo que se presenta tiene detrás la investigación doctoral llevada a cabo por el autor en el marco de sus estudios de Teología Catequética en el Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón, bajo la dirección de Mª Ángeles Bravo, profesora de psicología. Ya solo el tema abordado merece la pena, pero mucho más si lo comprendemos en el contexto doctrinal del Directorio para la Catequesis, promulgado por el Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización el 23 de marzo de 2020 (https://evangelizacion.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2022/11/DIRECTORIO-PARA-LA-CATEQUESIS-2022.pdf), cuando, entre los números 269-272, se refiere al punto «Catequesis de personas con discapacidad» (Nótese que se trata de la misma denominación que acaba de adoptar, tras la reforma reciente, la misma Constitución Española). En estas líneas se pone de manifiesto que la preocupación de la Iglesia por las personas con discapacidad nace del reconocimiento en ellas de la llamada a la fe y a una vida plena y llena de significado. Y que, tal vez, por esa misma razón, las comunidades cristianas están llamadas no solo a cuidar de los más frágiles, sino, por el principio de la encarnación, a reconocer en ellos la presencia de Jesús que se manifiesta de manera especial.

    Mi más sincera felicitación a Pablo Vadillo y a su particular empeño en seguir profundizando sobre el tema. Especialmente por la publicación del libro que ahora ve la luz en la editorial PPC en un necesario ejercicio de divulgación que de ante mano le agradecemos. Y en el marco académico del CRETA institución en la que además de haber realizado sus estudios, es ahora para él el ámbito de su investigación y docencia, formando parte del claustro de profesores. Enhorabuena, Pablo y enhorabuena al Creta que, junto con la Delegación Diocesana de Catequesis, ha preparado el acto. Allí estaremos el próximo martes, día 28, a las 19:00.

    Sigue pendiente la presentación de libro de la profesora Estela Aldave al que me referí el pasado 11 de marzo. Importante publicación también, profesora del CRETA igualmente, en la misma editorial, por cierto. Confío que no se trate de una discriminación y que nada tenga que ver el hecho de ser mujer y religiosa en esta Iglesia. Y espero que, también a propósito de su obra, pueda repetir las mismas palabras con las que comenzaba: «Por fin, una presentación diocesana».

  • ¿Para cuándo una presentación diocesana?

    Acabo de leer con gusto y aprovechamiento la reciente publicación de la profesora Estela Aldave, que lleva por título «La muerte de Jesús en el evangelio de Juan. Historia y memoria». Editorial PPC, en la colección «Las palabras y los días». Una lectura muy recomendable teniendo en cuenta el momento del calendario litúrgico en que nos encontramos, aunque la obra trasciende con mucho la circunstancia temporal y se desenvuelve en la tarea permanente de la exégesis y de la teología bíblica, ofreciendo una reflexión rigurosa en lo científico, pedagógica, en cuanto que el lector descubre por sí mismo qué significa el axioma de que no contamos con un evangelio sino con cuatro, y actualizada, porque recoge las últimas aportaciones de los especialistas en la materia, al mismo tiempo que ofrece una elaboración de síntesis personal y de propuesta teológica de lo más sugerente.

    Personalmente, me atrae de la publicación la facilidad con la que uno se identifica con la figura y el misterio de Jesús desde la particular mirada del evangelista Juan y de su comunidad. También el recurso sistemático de la autora a las expresiones del original griego, al esclarecimiento de determinados textos a la luz de las formas religiosas, legales, sociales y políticas de la época y el lugar en los que Jesús vivió, que hacen mucho más comprensibles los hechos narrados, y a la constante visión sinóptica tanto con el resto de los evangelios como, en general, con toda la Escritura. Entretejiendo, de este modo, el carácter indispensable en exégesis del «método histórico-crítico» con la más actualizada propuesta de la «exégesis canónica», tal como propone Joseph Ratzinger en el prólogo de su emblemático Jesús de Nazaret (2007). Es más, por momentos he tenido la misma sensación de fuerza narrativa y profundidad, que cuando de vez en cuando releo con renovada fascinación la referida obra.

    Finalmente, me gusta mucho el carácter de tesis que tienen cada uno de sus cinco capítulos. En los mismos se sintetiza lo específico del evangelio de Juan sobre la muerte de Jesús: El recuerdo joánico de la muerte de Jesús; El atrevimiento del cuarto evangelio: la glorificación de un crucificado; La paradójica realeza de Jesús; La comunidad de discípulos nace al pie de la cruz; y La crucifixión como revelación del rostro de Dios: el amor y la entrega.

    La publicación de este libro constituye un hecho realmente destacable en el panorama bíblico y teológico en Aragón y es, por lo inédito, un motivo de satisfacción para todos. Mi más cordial enhorabuena, Estela. Tiene mucho mérito lo tuyo.

    Pero, tal vez, uno desearía que la obra tuviese una presentación acorde con la excepcionalidad de la aportación. Por eso, he titulado este post en forma de pregunta: ¿Para cuando una presentación diocesana? Y no me refiero necesariamente a una presentación episcopal, aunque tampoco estaría fuera de lugar, sino a distintas instituciones y delegaciones diocesanas. Pienso, en primer lugar, en el CRETA (Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón), institución a cuyo claustro pertenece la autora. Por su carácter académico-universitario, se trata del primer ámbito de reflexión y de recepción de la teología en general, pero en especial, del trabajo de investigación y publicación de sus docentes. Pero pienso también en la necesaria formación del clero de Zaragoza que, por lo general, hace gala de una displicente alergia a todo lo que suene a teología (que digo yo que qué pastoral es esa que no necesita de la constante reflexión y actualización del impulso que aporta la palabra de Dios en todo lo que se hace en la Iglesia). Y, por extensión, en la formación de los laicos, de los profesores de la Escuela Católica, tan ayunos como están de cualquier conocimiento bíblico teológico, de los catequistas y de tantos otros que ejercen ministerios y servicios en el seno de la comunidad cristiana y en el testimonio apostólico de su presencia en el mundo. Y, por terminar, pienso también en el mundo de las cofradías: ¿tendrá la obra alguna relación con el tema de la Semana Santa y con el extensísimo número de cofrades que andan estos días tan ocupados en ensayos, concursos, exaltaciones (del tambor y el bombo), exhibiciones y demás quehaceres?

    Pues eso, lo dicho ¿para cuándo una presentación diocesana?

  • A propósito del primer congreso sobre la Iglesia en la educación

    El próximo 24 de febrero tendrá lugar en Madrid el Congreso «La Iglesia en la educación. Presencia y compromiso», promovido por la Comisión para la educación y cultura de la Conferencia Episcopal Española. El congreso ha venido precedido de variados paneles de experiencias y participación desde octubre de 2023 y de encuentros en cada diócesis. Y la temática abarca 9 puntos que van desde los colegios católicos hasta la relación parroquia-familia-escuela: https://haciaelcongreso2024.educacionyculturacee.es/

    Es la primera vez que la Conferencia Episcopal Española se compromete en una reflexión amplia sobre la misión de la Iglesia en la educación. Algo que lleva haciendo la Federación Española de Religiosos de Enseñanza (FERE), desde su fundación el 10 de abril de 1957. Los religiosos han sido los que, en estos casi 70 años de historia, han mantenido vivos la presencia y el compromiso de la Iglesia en la sociedad por medio de la educación a través de las congregaciones religiosas e incorporando en ocasiones a colegios parroquiales y diocesanos. Escuelas Católicas es la marca que representa hoy en día toda esta corriente eclesial a la que ahora, por fin, se suma la CEE con la promoción de este Congreso que quiere aglutinar a todos.

    Mi más entusiasta felicitación por esta iniciativa

    Facilito a continuación la entrevista que, con motivo del Congreso, me hizo hace unas fechas José Alegre en el ciclo de la Acción Social Católica Zaragoza sobre distintas cuestiones sociales. Lo hago en mi calidad de ex-Director del Colegio O.D. Santo Domingo de Silos y de ex-Consiliario de la Fundación San Valero por un periodo de tiempo y un interés por los temas educativos que alcanza ya más de 25 años.

    Una reflexión más en el contexto de este acontecimiento de Iglesia.

  • La Iglesia que mira con aprecio a judíos y musulmanes

    Justo hace hoy cinco días, tuve la oportunidad de participar en un diálogo intereligioso con ocasión de la última sesión del curso sobre las grandes religiones monoteístas, organizado por la Universidad de la experiencia de la USJ. Mis compañeros de reparto, un gran rabino judío desde Israel, Baruj, y uno de los imanes más importantes de Aragón, Abderrahmen. Más que el contenido de lo expuesto por los tres a lo largo de dos horas, que queda para los alumnos del curso, lo que me impresionó fue el clima de respeto y sintonía espiritual en los que nos movimos. Una poderosa sensación que me hizo recordar uno de mis artículos de hace ya unos años, que transcribo a continuación. El aprecio al que me refiero con los musulmanes, sería en este caso ampliable, por supuesto, también al judaísmo. Escribía por entonces lo siguiente:

    «Guardo en la retina desde el jueves la imagen de una madre musulmana con su hijo pequeño de la mano camino del colegio. Me refiero al de mi barrio, el Cándido Domingo. Imagen que se repite cada día cuando, del Arrabal profundo, familias enteras emergen  por las calles Horno, Jorge Ibort o Villacampa hacia Sobrarbe para comenzar las rutinarias tareas escolares.

    Me impresiona mucho la figura de esa mujer joven, vestida a la manera tradicional con su velo perfectamente colocado, su caminar pausado, elegante, con la dignidad de quien es plenamente consciente de la trascendencia de ese hecho tan cotidiano y al mismo tiempo tan extraordinario que consiste en llevar a su hijo de la mano al colegio. Reconozco que se trata de una estampa que me conmueve profundamente, porque es para mi toda una parábola cargada de significado.

    Me viene entonces a la mente la sabiduría de la doctrina conciliar de la Declaración Nostra aetate, cuando habla del aprecio con el que la Iglesia mira a los musulmanes que adoran al único Dios, veneran a Jesús como profeta, honran a María, su madre virginal y a veces también la invocan devotamente. Es más, que si en el transcurso de los siglos surgieron no pocas desavenencias y enemistades entre cristianos y musulmanes, el Sagrado Concilio exhorta a todos a que, olvidando lo pasado, procuren y promuevan unidos la justicia social, los bienes morales, la paz y la libertad para todos los hombres (NA 3).

    Llegados a este punto, recuerdo también la viva impresión que dejó en mi un comentario, hace ya casi 20 años, de mi profesor de Salamanca, Olegario González de Cardedal, cuando en la obra La Iglesia en España 1950-2000, se preguntaba  por lo que la Iglesia podía ofrecer a la sociedad española de cara al futuro próximo. Y se hacía la siguiente pregunta a modo de ejemplo: «¿cuántos cristianos, sacerdotes y seglares, están aprendiendo ya árabe y cuántas escuelas está poniendo en marcha la Iglesia, para entrar en comunicación y diálogo con los cinco millones de musulmanes que para dentro de muy pocos años vivirán en el cinturón de Madrid y Barcelona?» (pág. 412).

    Por eso, no dejo de alegrarme, y cada día más, por las numerosas familias musulmanas que eligen nuestro colegio como su colegio. Y me alegro de ver también por los pasillos de Santo Domingo de Silos la misma imagen que en las calles de mi barrio. Porque es aquí donde se caen todos los prejuicios y restricciones mentales de nuestros agnósticos dirigentes que tratan por todos los medios de dogmatizar categóricamente que un musulmán no debe solicitar un colegio católico. ¡Tan insensibles como de costumbre para comprender la grandeza, arraigo y profundidad del hecho religioso!

    Y porque, en sentido contrario, es en centros como el nuestro desde donde se cuestiona de raíz el prejuicio de cierto fundamentalismo católico que reniega del principio del diálogo interreligioso, apartándose de este modo del sentir de la propia Iglesia ¡Tan insensibles como de costumbre para comprender la acción del Espíritu Santo fuera de los límites visibles de la misma!

    Pues aquí demostramos día a día que esto es posible, deseable y fructífero. Porque ¿cómo, si no, vamos a fomentar el diálogo y la colaboración con las otras religiones?¿Cómo hacer efectiva la exhortación que el Concilio Vaticano II, es decir, la Iglesia oficial, hace a los cristianos para que reconozcan, guarden y promuevan aquellos bienes espirituales y morales, así como los valores socio-culturales que existen en las demás religiones? Nuestros centros católicos son un excelente punto de encuentro para el diálogo entre religiones, para la interculturalidad, para crear fraternidad y promover el mutuo aprecio y reconocimiento. Y no a pesar de ser católicos, sino precisamente por serlo.

    El pasado jueves, decía al principio. El  mismo día en el que, tras el primer CafEscucha en el Colegio, mi mirada se fijó rápidamente en una de las fotos que el responsable de comunicación había subido al Facebook, la foto de un colegio de Iglesia que mira con aprecio a los musulmanes.»

  • Por fin, un obispo aragonés

    Por fin, un obispo aragonés

    El 12 de enero de 1982, de esto hace ya casi cuarenta años, se constituía la Asamblea permanente del Clero aragonés en un abarrotado salón de actos del Seminario Metropolitano de Zaragoza. La indignación entre los aragoneses era grande y estaba en plena efervescencia, desde que unos meses antes la Santa Sede había impuesto un «dilata» a la cuestión de la reestructuración de los límites diocesanos que, por aquellas fechas, significaba que gran parte del territorio oriental de la provincia de Huesca siguiera perteneciendo a la diócesis de Lérida. Ante la prudencia episcopal, fue el clero de Aragón el que se puso a la cabeza de una doble reivindicación: la de los límites y la del nombramiento de obispos aragoneses para las diócesis aragonesas, invocando como motivo el ejemplo de lo que ocurría tanto en las diócesis vascas como catalanas.

    Cuál no sería la decepción de los allí presentes, cuando ese mismo día, en medio de la reunión, a las 12 de la mañana se hizo público el nombramiento de D. Ramón Bua Otero, un pontevedrés de Isla de Arosa, como obispo electo de la diócesis de Tarazona. Un tremendo jarro de agua fría para las legítimas aspiraciones de nuestras iglesias locales.

    Con el tiempo, el episcopado de las diócesis aragonesas se fue ocupando de reconvertir aquellas asambleas anuales en jornadas de formación y confraternización del clero. Ni qué decir tiene que la estrategia fue dando sus frutos y finalmente se consiguió, no sólo rebajar el tono reivindicativo de los primeros años, sino que dichas jornadas desaparecieran definitivamente del calendario. Una verdadera lástima si tenemos en cuenta lo que los encuentros representaban para la unidad y la identidad del clero aragonés.

    La cuestión de los límites entró en vías de solución el 17 de septiembre de 1995 con la constitución de la diócesis Barbastro-Monzón en una histórica ceremonia en la colegiata de Santa María del Romeral de Monzón, aunque las parroquias de los arciprestazgos de la Litera y del Bajo Cinca de la diócesis de Lérida pasaran a la nueva diócesis de Barbastro-Monzón tres años más tarde (15-VI-1998) , y aún esté abierto con la de Lérida el litigio por los bienes de las parroquias.

    En lo relativo al nombramiento de obispos aragoneses, los nuevos tiempos también nos están deparando buenas noticias a poco que observemos el mapa. Una tendencia que se consolida ahora con el nombramiento del arzobispo de Zaragoza, pues si raro era encontrar aragoneses en las sufragáneas, mucho más en la cesaraugustana. Parece ser que el paso del tiempo ha cambiado las tornas. Y si antes, se nos argumentaba que no había entre los nuestros sacerdotes de valía o que quisieran dar el paso, en la actualidad no podemos decir lo mismo. Desconozco el dato de cuál es el último obispo aragonés que ocupó la sede de san Valero y san Braulio, pero debe hacer mucho tiempo. De ahí la alegría por el nombramiento de Carlos Escribano.

    Más allá de la anécdota, qué duda cabe que el obispo diocesano se ha de identificar con aquellos a quienes ha sido enviado y que para ello es de vital importancia el conocimiento connatural de las propias raíces. Lo cual, ni supone la descalificación del que viene de fuera, ni garantiza que el de dentro logre esa identificación por el mero hecho de haber nacido-crecido entre nosotros. En ese sentido, tal vez la reivindicación del clero de Aragón en los ochenta estaba excesivamente idealizada. Hoy en día este tema en concreto se acepta de forma pacífica y no constituye ningún problema. Se vive de otra manera.

    Pero, aun así, no ya solo por nosotros, sino especialmente por todos los presentes en aquella asamblea de 12 de enero de 1982, en especial por los que ya nos han precedido en el paso al encuentro definitivo con Dios, en su memoria, y con enorme gratitud a su esforzada generosidad, me gustaría contribuir a la recuperación de nuestra memoria colectiva y manifestar en voz alta lo importante que es hoy para nosotros tener, por fin, en Zaragoza un obispo aragonés. En parte, se lo debemos a ellos.